Es claro que los más cercanos eran los más grandes: por parte de los Yofre, Josefina Copi Altamira, Susanita, Ana María y Huguito Vacanarvaja; y por los Achaval, Félix Gigena, Fernando y Jorge Zavalia, Sarita y Estela Mera, y los amigos de infancia, Alberto Pochi Granata, Santiago Ruso Palacio, Carlos “rana” Tillard, Augusto Novillo Saravia y Bartolomé Allende. Este grupo se amplió con los años, con el agregado de Fernando Liprandi y, muy importante, José Norberto Allende, aterrizado en Córdoba después de años de estudio y trabajo en USA, más grande que nosotros pero grandísimo amigo. Por esas cosas de la vida, fui artífice de su encuentro y posterior casamiento con Josefina "Cope" Carranza Achaval.
Otro gran amigo era Miguel Ángel "el chiquito" Zinny, quien, aunque más chico que nosotros, se integró al grupo y compartimos tantas cosas juntos, incluso campamentos en el sur y viajes a Chile. Miguel, gran médico, se fue a trabajar a Boston y allí lo visité en varias oportunidades, como así también lo hice en su casa de verano en Nantucket. Tenía otro amigo especial, con quien no salíamos mucho juntos, pero teníamos una profesora de inglés en común: él, Héctor Casas, que se convertiría en un brillante médico, y ella, la profesora, Miss Clara.
A pesar de nuestras diferencias de edad y a través de mi relación con el Guaro, fuimos siempre muy amigos con su grupo, el Chachi Villagra, a quien con los años quise siempre más por su inmensa simpatía y sentido del humor, miembro de la familia, ya que se casó con una de mis primas preferidas, Carmen"la Gorda" Achaval. Del grupo formaban parte los mellizos Juan y Constncio Giraudo y sus mujeres Susana Tagle y la extraordinaria Clarita Argüello Pitt, el "Churchill" Maza, el "Goly" Salguero, también familia, casado con Ana María Vacanarvaja y mis queridísimos primos Luis Achaval y Cristina, Alberto Basaldua y María Esther y Alfredo "el flaco" Acuña y Josefina "la copi" Altamira, con quienes hemos estado siempre tan cerca a pesar de estar nosotros tan lejos.
Tengo que agregar a otra parte de la familia de quienes me siento muy cerca y a quienes quiero entrañablemente, mis sobrinos Felipe Javier, Norita Tavella y sus tres adorables hijas, Sofía, Sara y Clara. Con los primeros y con Sofi y Javier Petit, su marido, tenemos una relación muy especial. Pablo también es muy especial, cuya bondad y cariño son inagotables. Falta nombrar a Andrés, Martita y sus tres hijos, de quienes no estamos tan cerca, pero que también son parte de nuestra familia. De Sofía tendría que hablar por separado; mi relación con ella es muy especial. ¿Quizás la hija que no tuvimos?
Y agrego a mi propia familia, la que formé al casarme con Cristina Lucero Funes y tener a mis dos hijos queridísimos, Felipe y Martín, hijos y amigos, de quienes hablaré más adelante. He vivido trabajando y haciendo amigos en distintos lugares del mundo y estoy pasando mis últimos años en el lugar que mas quiero en mi vida, al que comencé a venir a tempranisima edad,cuando se veraneaba por largos meses, y para hacerlo se contrataba un camión de mudanzas, que transportaba todo lo que había que llevar al lugar de destino, que estaba localizado a solo 20 kilómetros d e donde vivíamos en el centro de Córdoba!