Harrods
Tate Gallery
Flushing Meadows
Nantucket
Boston
Lobby del Waldorf Astoria
Con Cristina y Fátima coincidimos algunas veces en New York, y uno de los programas preferidos era ir al brunch del domingo de Waldorf Astoria, que se hacía en ese lobby art déco, maravilloso, con el emblemático reloj y el famoso piano que permite siempre gozar de música en vivo.
El menú era inigualable, incluía salmón ahumado, ostras, colas de langosta y camarones, una original ensalada, exquisitas carnes, los famosos huevos Benedict y buena variedad de postres. Once de ellas funcionan como museos, mantienen todo intacto en sus interiores, muebles y vajilla, y sus jardines están cuidados y preservados, muchos asomados al mar, con sus jardines batidos por las olas del Atlántico.
Algunos años reemplacé las visitas a New York por unas a Miami, a la que volaba directamente desde Londres. Miami siempre ejerció una gran atracción sobre mí; paraba normalmente en Key Biscayne, y una noche pude apreciar el nivel de vida de los adinerados del lugar. Invitado a cenar en una casa frente al agua, la dueña de la casa me invitó a dar una vuelta por la propiedad, que incluía una gran terraza, una magnífica pileta y un yate, no en un muelle, sino sobre la terraza misma, al lado de una enorme grúa que lo entraba o sacaba del agua.
Miami
Junto con Alberto, Marcela y Cristina en Oman