En ese tiempo se hablaba mucho en Europa del Medio Oriente, principalmente de los Emiratos Árabes que se asoman al golfo de Arabia, Kuwait, Bahrain, Emiratos Árabes Unidos, y también Arabia Saudita. El estudio decidió investigar las posibilidades de encontrar proyectos en la zona, y ese mismo año se decidió que Alain Quintard, el arquitecto francés y yo, hiciéramos un viaje de reconocimiento de la zona. Pedimos contactos a empresas internacionales que trabajaban con nosotros en Italia y en Francia, y que operaban también en la zona, como por ejemplo Carrier de aire acondicionado y otras, y partimos. Los Emiratos en esa época estaban en sus albores, eran los años en que comenzó a gestarse el increíble boom que tendría lugar más adelante.Habían sido protectorados Ingleses y poco a poco se fueron independizando de Inglaterra y vieron crecer sus economías gracias a la explotación de su abundante petróleo.
Dubai World Trade Centre Años 80
En Qatar nos encontramos con miembros de una familia que por años había financiado a la familia real.Nuestros anfitriones eran dos hermanos, peleados a muerte entre ellos lo que hacia las tratativas muy difíciles no nos encontrábamos nunca con los dos juntos, cada encuentro era contar lo que el otro había opinado. Doha era una pequeña ciudad, había construido su primer estadio de fútbol, y su selección se preparaba para las clasificaciones del mundial del 78. Se había independizado de Inglaterra, de la cual era un protectorado como el resto de los Emiratos y con la cual había firmado un tratado de amistad, y se había adherido a la ONU. Tenía una linda corniche en el centro de la ciudad.
En Dubai parábamos en uno de los dos hoteles 5 estrellas de esa época, léase bien, dos! Estaban situados en una zona muy linda, cruzada por una creek, estrecho brazo de mar en forma de canal, al que se asomaban el Sheraton y el Intercontinental. Desde el balcón de uno de ellos, mirando hacia el mar abierto, se veía una costa desierta alineada entre lo que hoy es el eje de Dubai, Shaikh Rashid Road y el mar. Dos años más tarde se construiría allí el primer gran edificio, el World Trade Centre, que por un tiempo se irguió allí, solitario, para desaparecer hoy entre la miriada de rascacielos que lo rodea.
Kuwait era una pequeña ciudad, con mucho petróleo y con una reducida población. Rica y pujante, ese año envió una representación a los Juegos Olímpicos. Nos reunimos con dos o tres representantes de importantes familias, discutimos la posibilidad de algunos proyectos, pero nada muy concreto.
Kuwait 1970s
Y luego Bahrain, el pequeño emirato insular, parte de un archipiélago de 33 islas, la cuna de la civilización de Dilmun, conocida como la isla de las perlas y las palmeras, surcada por corrientes subterráneas de agua pura. Encontramos que Bahrain era el Emirato con más historia y tradición, centro de importantes rutas de comercio desde la antigüedad, con una población gentil y hospitalaria, habituada desde siglos al trato con extranjeros, en su mayoría bilingüe, hablando arabe e inglés. Allí conocimos a un importante hombre de negocios miembro de la alta sociedad, Hussein Yateem, nacido en 1915, quien había estudiado cuatro años en Londres, y había abierto el primer cine y la primera estación de servicio de la isla. Miembro fundador de Gulf Air, la aerolínea del país y quien acompañó en 1951 a Shaikh Isa Al Khalifa, Emir de Bahrein, a la coronación de la reina Elizabeth. De ella recibió más tarde el MBE, Member of the Most Excellent Order of the British Empire.
Representante de Carrier en Bahrain, dueño del más exclusivo barrio cerrado de Manama, la capital del Emirato, y de un jardín de palmeras sobre el mar, con una casa de fines de semana, y una casa prefabricada deshabitada, instalada a pocos metros de la costa, traida de Nueva Zelandia por su hijo como prototipo para otro barrio cerrado en proyecto. Hussein tenía un terreno de 2000 metros cuadrados, estratégicamente situado a la entrada a Bab el Bahrain, el colorido souq con pequeños negocios de coloridos tejidos y exquisitas especies. Allí quería construir el primer Shopping Center de la isla, que debía incluir un edificio de oficinas. Nos dijo que tenía varias propuestas de arquitectos locales y extranjeros para el proyecto, pero que todavía no había cerrado la selección y podiamos presentar nuestra propuesta. Extrañamente, ya habían elegido la empresa constructora, cuyo propietario era un griego, quien con su familia serían en el futuro muy importantes en nuestras vidas.Durante nuestra estadía en la isla, nos invitó a tomar el té a su jardín y después del te hicimos una caminata por la costa, llena de palmeras sobre el mar, Terminado el viaje regresamos a Milano, hicimos una evaluación de los distintos encuentros y decidimos preparar una propuesta para el Yateem Center de Bahrain.
Una vez terminado, volvimos a encontrarnos con Hussein, le presentamos nuestra propuesta que recibió con entusiasmo. Luego de no muy largas tratativas,nos adjudicó el proyecto, y comenzó una larga etapa en la que debía decidirse quién de la Intec iría a Bahrain a dirigir el proyecto y abrir una sucursal en la isla. Él insistía en que fuera yo, habíamos establecido un click especial, yo lo consideraba pero tenía tantas cosas que resolver antes.
Debo hacer un paréntesis, y hablar sobre lo que ocurrió justo en esos tiempos de decisiones tan importantes como puede ser la elección de un lugar de trabajo y de vida. De Buenos Aires me había contactado Sebastian Maronese hijo, para discutir la posibilidad de que yo fuera a Cote D'ivoire,en África occidental, en donde la empresa Maronese junto con Clorindo Testa tenían un avanzado proyecto para la construcción de un hospital. Esto generó una nueva posibilidad que valía la pena investigar. Cristina veia este proyecto como la posibilidad de un primer paso de vuelta a Argentina, pero por supuesto era imposible tomar una decisión sin conocer el posible destino, Así que entre los viajes a Medio Oriente, organice con Cristina para juntarnos en África, ella estaba en Buenos Aires en ese momento, y programe todo para que mi vuelo de Bahrain y el suyo de Buenos Aires llegaran juntos a Abidjan, la capital del pais. Así sucedió, nos instalamos, recorrimos la ciudad y me entreviste con las personas relevantes para conocer más detalles del proyecto ,Los franceses habían estado presentes en la isla desde el siglo 17, y se convirtió en colonia francesa en 1893, y se había independizado de Francia en 1960. Desde 1959 gobernaba el país Houphouet -Boigny, quien impulsaba la formación de un movimiento de solidaridad regional y la no intervención en los países africanos.
Abdijan
Les Paletuviers
No eran tiempos fáciles, habían tenido lugar importantes manifestaciones políticas, severas represiones, y el clima político era agitado. Abidjan es una ciudad muy poblada, bulliciosa, no muy limpia, con tráfico desordenado, clima tropical y altas temperaturas y muchas precipitaciones. El idioma oficial es el francés pero su multiétnica población habla tantos dialectos. No pude evitar compararla con Manama y su influencia inglesa, su tranquilidad, su tráfico ordenado, su población gentil, su espíritu de hospitalidad. Terminamos nuestra estadía en Cote D’ivoire pasando unos días en un espléndido resort llamado Les Paletuviers al que llegamos después de un agitado viaje en taxi, con su conductor medio perdido, pasando por villas en cuyas veredas se veían fogatas y gente reunida alrededor cumpliendo extrañas ceremonias. Pero el viaje valió la pena, el lugar es maravilloso.