De vuelta a Milán, hicimos con Cristina nuestras evaluaciones, y por tantas razones nos inclinamos por Bahrein y por el Medio Oriente. Estando ya muy decidido a dar ese paso, restaba cerrar detalles importantes como por ejemplo dondviviríamos en la isla, donde instalaría mi estudio, cómo conseguiría nuevos proyectos para el flamante estudio. Yo había tenido varias conversaciones con Hussein Yateem sobre mi deseo de alojarnos en la casa prefabricada instalada al lado del mar, en su jardín de palmeras. El estaba un poco atado porque la casa era de su hijo, pero después de muchas negociaciones accedió. A todo esto, Tomas había decidido retirarse del estudio, Alain Quintard decidió abrir una sucursal en París, a la que me invitó a ir, los dos arquitectos italianos decidieron continuar con la Intec en Milano. Yo iba a Bahrain para dirigir el proyecto del Yateem Center y también abrir allí una sucursal del estudio.Dividimos las acciones de la Intec italiana, y cada uno quedó con su propio estudio, el mio todo por hacerse. Llegué a Bahrain en Setiembre de 1978, luego de una escala de una semana en Limassol, Chipre, donde ultime detalles del proyecto con la empresa Zachariades y planeamos para que Cristina y los chicos que en ese momento estaban en Buenos Aires, lo hicieran a fin de año.
Yo había estado con el dueño de la empresa, hombre un poco más grande que yo, en Milano y en Chipre, pero a mi llegada a Bahrain él no estaba, fue su hijo quien me recibió, un ingeniero recién egresado, Stephanos Zachariades, quien estaba con su novia, Any, en ese momento adolescentes, quienes más adelante serían nuestros muy íntimos amigo a pesar de nuestras diferencias de edades. . De ellos y de nuestra amistad hablaré en detalle más adelante. También nos había visitado en nuestro estudio de Milano un representante de la familia Yateem enviado para verificar que Intec era un estudio sólido, bien establecido y con capacidad para hacerse cargo de su proyecto. Era un ingeniero Libanes, quien dirigia Carrier, la empresa de aire acondicionado de los Yateem. Joseph Moussa se llamaba y representaría a la familia Yateem durante todo el proceso de construcción del Yateem Center, y tanto él como su mujer, Daad, se convirtieron también en grandes amigos. El fue también parte del comité de recepción.
Conocí también enseguida un arquitecto italiano, Gliancarlo Settembrini, quien trabajaba con algunos miembros de la familia real, decorando sus palacios. Provenía de Umbertide, en Umbría, donde estaba su familia, mujer e hijo, que no se trasladaron nunca a Bahrain. Congeniamos mucho, me presentó otros amigos suyos, y nuestra amistad se extiende hasta hoy.
Fueron dos meses de vértigo, tenía que organizar la casa en que íbamos a vivir, y poner en marcha el proyecto. Lo primero que hice para la casa fue iluminar una amplia zona alrededor de la misma, arreglar el jardín, y después vino lo más importante, amueblarla. Descubrí que operaba en Bahrain una firma Inglesa que se ocupaba de amueblamientos completos de casas con distintos números de habitaciones. Se llamaba Habitat, tenían un catálogo plegable, que al abrirse mostraba una foto panorámica de todo lo que se incluía en el container, que era absolutamente todo lo que uno puede imaginar para ese propósito: sillones para el living, mesa y sillas para el comedor, camas y colchones para los dormitorios, sábanas, frazadas y toallas, cubiertos y vajilla,lámparas, etc, etc. Ordenamos uno para una casa de tres habitaciones, llegó el container y fue instalado en el jardín de entrada. Con la ayuda de varios peones, de la India y Pakistán que me facilitó Yateem, sacamos todo, desempaquetamos, armamos e instalamos. Rápidamente, la casa quedó lista para ser habitada. En el jardín había un gran árbol al lado del agua, hice construir unos soportes de mampostería, ordene largos tablones y arme una mesa en la que podíamos sentarnos 22 personas, y al costado, instalé una parrilla.
Los Yateem consideraron importante que yo tuviera una visión de lo que se estaba haciendo en algunos países del far east en el tema de Shopping Centers, y organizaron un viaje para que visitara algunos de los más importantes de la región que comprendía el este de Asia. Así es que partí para ese viaje que me llevaría a Singapur, la ciudad estado, fusión de las culturas malaya, china e india, con una legislación que la hacía limpia y organizada, y su magnifica arquitectura. Malasia, que ocupa parte de las penínsulas malaya y la isla de Borneo, con su magnífica capital Kuala Lumpur, con su rica diversidad cultural e impresionantes paisajes. Thailandia, conocida como la tierra de las sonrisas, con su población amable y su filosofía del Sanuk, disfrutar de la vida y su rica gastronomía, con su Chao Phraya, conocido como el río de los reyes, Si bien el viaje había sido organizado con un alto nivel de alojamientos, en Bangkok fue el máximo, se me había reservado el Oriental, considerado uno de los mejores hoteles del mundo, en la orilla del Chao Phraya. Se ha conservado el edificio colonial original unido a la nueva, moderna estructura, y las facilidades del hotel se extienden a los dos lados del río. Todo está rodeado por exquisitos jardines. En todos estos países visite los últimos shopping centers que se habían construido, los cuales seguían las líneas generales que guiaban la estructura organizativa de los de Occidente.
Volviendo a Bahrain, Hussein me ofreció usar una oficina que estaba justo al frente de la obra del shopping, arriba de su propia oficina. Resulto ideal para lo que yo necesitaba, una amplia recepcion, mi oficina con vista al terreno del proyecto, la de la secretaria y una paraa dibujantes. Me recomendaron una secretaria, su nombre era Beena Shivram, una niña en ese momento y trabajó conmigo durante toda mi estancia en la isla. Allí me instalé. Pasaba de la obra al nuevo estudio, deteniéndome siempre, invariablemente, a tomar un café con Hussein. Visitaba los varios negocios alrededor, y fui tejiendo una red de amistades. Pronto comenzaron a darme pequeños proyectos de remodelación o cambios radicales de sus pequeños negocios. El representante de la empresa constructora en la obra era un ingeniero de Chipre, de gran capacidad técnica y organizativa. Se llamaba Dimitri, y con él y su mujer nos hicimos muy amigos, amistad que se extendió al resto de los numerosos ingenieros de la empresa y sus familias con quienes compartimos tantos eventos que nada tenían que ver con el trabajo. En Diciembre llegaron Cristina y los chicos, recuerdo que fue de noche, llegamos del aeropuerto al portón por el que se accedía a todo el predio, noche cerrada, solo palmeras iluminadas por la luna, y de golpe nuestra casa, toda iluminada como el jardín adyacente, la luna reflejada en el mar del que emanaba un fuerte olor salitre. Los Yofre quedaron instalados en Bahrain.
Pronto comencé a interiorizarme sobre Bahrain, grupo de islas estratégicamente situadas cerca de la costa este de Arabia Saudita. Cuando llegué, era un país elitista, el que, debido a su población instruida y abierta, a su buena red de comunicaciones y su buen aeropuerto, había en cierto modo reemplazado a Beirut, importante centro de finanzas que contaba con sucursales de Bancos de todo el mundo y que estaba azotado por una guerra interminable, donde se había roto el delicado equilibrio que permitió la pacífica convivencia de personas de varias religiones por tanto tiempo.. No había turismo, solo dos hoteles 5 estrellas y un Sheraton en construcción. Era impactante la red de autopistas que surcaban la isla, todas construidas para juntarse en el futuro con el puente que uniría la costa oeste de Bahrein con la este de Arabia Saudita. Este puente, causeway en realidad, con tramos sobre tierra y otros elevados para permitir el paso de embarcaciones, tendría 25 km de longitud y 23 metros de ancho. Su apertura estaba prevista para el 1986, pero la red de autopistas había sido construida con antelación Estas autopistas no tenían ningún tráfico, se transitaba de un lado a otro de la isla con suma facilidad. Teníamos que conseguir colegio para los chicos, los cupos en los que nos recomendaban estaban llenos. Nuestra preferida era el Sacred Heart, dirigida y operada por monjas italianas, con una sólida reputación en la isla. Nos costaron reuniones y reuniones con la superiora, hasta que aceptó incorporarlos, ellos tenían 4 y 3 años en ese momento
En esos meses, hubo una gran exposición internacional en Bahrain, Cristina fue invitada por los organizadores a hacer de traductora de Inglés a Italiano, y en esos días conoció a Fátima, mujer de origen Tunecino, con nacionalidades Australiana e Italiana, casada con un Italiano, Carlo Perochini, director del Sheraton que estaba a punto de abrirse en Bahrain. Se llevaron muy bien de inmediato, y con el tiempo Fatima sería como una persona más de la familia, como una hermana para nosotros dos, y una tía del alma para nuestros hijos.
Hablando de la inauguración del Sheraton, en los días previos se ponía todo a punto bajo la atenta mirada de Carlo, Una de las cosas que se ensayaba era la comida. Recuerdo estar todos los Yofre y Fátima sentados al borde de la pileta del hotel, y ver entrar una fila de mozos con sus bandejas traían comida y tragos para probar, y después pasar nuestra critica opinión a Carlo. De más está decir que las críticas eran todas positivas, todo era exquisito. Pocos días después fue la fiesta de inauguración, espectacular, un éxito total que se comentó por mucho tiempo en la isla. Yo enseguida me hice socio de las instalaciones que incluian pileta, gimnasio y dos canchas de tenis. Antes habíamos sido socios del Gulf Hotel, que ofrecia facilidades similares.
Estableci una rutina de vida y de trabajo, Me levantaba temprano, llevaba los chicos al colegio, de allí directamente a la obra o a mi estudio que estaba al frente. A la una cerraba el estudio, y me iba al Sheraton, que quedaba muy cerca. Jugaba una hora al tenis, nadaba media hora y después comía algo ahí, antes de volver al estudio.
Pronto comenzamos con un amigo italiano, Silvio Depiante, a iniciarnos en el deporte del windsurf, que nos resultaba sumamente cómodo, teníamos las tablas y las velas en el jardín de casa. Al mismo tiempo compré un “gommone”, lancha con casco sólido y el resto de goma, inflable, con un buen motor. Hice hacer una rampa que bajaba del jardín al mar, y compré un buen par de esquíes acuáticos, El aprendizaje del windsurf fue complicado, era invierno, vientos fuertes, El otro problema era la presencia en el agua de enormes medusas, blancas, como pelotas, que teñían el agua de blanco,Eso en cierta forma ayudaba, porque era tanto el terror cuando caiamos, que nos levantábamos en cuestión de segundos, cosa que seguramente no hubiera ocurrido en aguas normales. Otros amigos dejaban sus tablas y sus velas en casa, y el lugar se convirtió en una especie de club náutico. Los Viernes, equivalente a nuestros Domingos, la casa se llenaba, todos traían carne o bebidas, y la parrilla no paraba.
Muchas veces, al regresar del estudio, salía a dar una vuelta con el windsurf, llegando a una pequeña isla deshabitada en la que había una vertiente de agua dulce, Varias veces me encontré con un pescador local, Ali, que tenía sus redes alrededor de la pequeña isla. Yo llevaba una mochila con un par de cervezas bien frías, le daba una, él me daba algunos safies, exquisito pescado del golfo. Esto sucedió unas cuantas veces, hasta que un día estábamos sentados con Cristina en el jardín, mirando al mar, y vimos a lo lejos un pequeño bote que se acercaba. Cuando estaba a unos veinte metros, reconocí a Ali, y lo vimos descender de su bote, el agua estaba un poco retirada de la costa por la marea, y vino caminando hacia la casa, con algo entre sus brazos que no alcanzamos a identificar desde esa distancia. Cuando llego al jardín, vimos que traía una reproducción de un dhow, el barco hecho todo de madera que usan todos los pescadores del golfo. Nos lo entregó, tomó una cerveza, y como había llegado se fue. No puedo describir la emoción que sentimos. Como de costumbre solo intercambiamos nuestros saludos, Salam Aleikum yo, Hi el, Shukram yo, Afuan el, hola, gracias de nada. Como siempre, yo utilizaba mi primitivo arabe, el su primitivo inglés Esto fue una muestra más de la generosidad y gentileza de la gente de esta isla tan especial.
Algunos fines de semana íbamos de campamento al sur de la Isla. Hago un paréntesis para explicar que toda la parte sur de Bahrain estaba cerrada al público por la presencia de una base de la marina americana. El sur de la isla era también famoso por sus playas y mar cristalino, hoy sede de un enorme complejo residencial, con marina y golf. La prohibición de visitar esa zona podía subsanarse los fines de semana si durante la semana se pedían los permisos correspondientes, para lo que había que presentar los detalles de las patentes de los autos que irían y los detalles de los documentos de todos los participantes,
Íbamos varias parejas con nuestros hijos, llevabamos las tablas de windsurf, organizabamos grupos que se ocuparan uno, del asado y la gran fogata de la noche del Jueves, otro del desayuno del Viernes y otro del almuerzo del mismo dia.. Al atardecer regresabamos.
Teníamos un amigo Egiopcio, Samir Sombati, arquitecto y hombre de mar. Poseía una lancha amarrada a un muelle frente a su casa, y salía continuamente a pescar con su fusil. Bajaba en apnea, sin mascara. En cualquier oportunidad que queríamos comer pescado lo llamaba y le decía Samir, esta noche cenamos en casa, necesito dos hamurs, que es el pescado típico del Golfo, nuestro mero pero de gran tamaño. En un par de horas los teníamos en casa. De Samir hablaré más adelante, como he dicho amaba el mar y años más tarde sería nombrado por el Gobierno Egi[pcio Protector de la costa del Mar Rojo, costa que conocía de punta a punta.Con el la recorrimos años más tarde con Cristina en un jeep, parando en los lugares que el conocía de memoria, cada uno con un fondo marino más impresionante, corales enormes y coloridos, pescados de todos colores y enorme variedad, experiencia única. .
El mar del Golfo tiene una particularidad, con las mareas bajas el agua se retira hasta 100 metros de la costa y esto muchas veces complicaba mis actividades náuticas, Muchas veces tenía que dejar la lancha anclada lejos de la casa, y caminar a la noche por el fondo de arena, con una linterna y atento a no pisar una raya, Las rayas dormían semienterradas en la arena. La cola de la raya es como un anzuelo, si pega un coletazo y lo incrusta, hay que ir a un hospital para sacarlo, No molestan si no son molestadas.
En esa época me encargaron el diseño de un café situado en el centro de un grupo de comercios del Hotel Sheraton. Hacia fin de año me contactó un empresario y llegó el primer contrato para obras de arquitectura, dos casas en un gran terreno lleno de palmeras. Lo interesante fue que una de las casas sería usada especialmente para fiestas, y tendría solamente dos suites para fines de semana. Este fue un proyecto importante para mi estudio, sería visitado por muchísima gente que asistía a las muchas fiestas que se organizaban en esa casa y dio lugar a nuevos proyectos.
SALVATORE GRANDE
En mi flamante estudio, estaba solo con Beena, mi secretaria. Cuando necesitaba ayuda, viajaba a Bahrain uno de los arquitectos que había quedado en el estudio de Milano, Davide Pogliani. Éramos muy amigos, se alojaba con nosotros y me daba una gran mano. Al mismo tiempo conocí en Italia a un arquitecto de origen italiano pero que vivió en Argentina desde temprana edad y allí cursó colegios y universidad. Más joven que yo, talentoso y productivo, viajó a Bahrain a ayudarme en un proyecto en los primeros años de mi estadía en la isla, y lo siguió haciendo por tantos años. Salvatore fue un componente muy importante de mi estudio, un gran amigo y un excelente colaborador. También se alojaba siempre con nosotros, se convirtió en uno más de la familia.
Cuando no estaba trabajando, estaba pintando, que era su otra gran pasión más allá de la arquitectura. Extraordinario dibujante, gran acuarelista. Divorciado de su primera mujer, se caso con una suiza y en algún momento dejó la arquitectura, y se fue a vivir a Lugamo, dedicándose de lleno a sus acuarelas y collages. Justamente mientras escribo me entero que tiene organizada una muestra de sus últimos 5 años de acuarelas en Padova, Italia.
En 1981 se había completado la primera etapa del Yateem Center,qué incluía mitad del parking bajo suelo, la mitad de la zona comercial incluido un café en el centro, y el edificio de 7 pisos de oficinas. Hablando del parking bajo suelo, hay una anécdota interesante sobre su construcción. Hay que considerar que no había ninguna estructura subterranea en ese momento en Bahrain, y había una gran curiosidad al respecto. Había dos aspectos a tener en cuenta, uno era la presencia de roca muy cerca de donde habíamos planeado la losa del piso del parking. La segunda era la presencia de gran cantidad de agua que necesitaba ser desagotada. No existía un sistema de desagües que corriera por las calles adyacentes, y tuvimos que planear la instalación de grandes mangueras que conectaban la obra con el mar, que estaba a 5 cuadras!
Se instalaron grandes bombas, y el desagote se realizó sin problemas, siempre de madrugada. Todo el resto de la obra transcurrió sin grandes problemas y a finales de 1980 estaba completada.Habíamos encontrado la capa de roca exactamente donde se debía asentar la losa del parking, fue un gran ahorro de excavación en roca que era muy costosa.
AL BANDER, PRIMER RESORT DE BAHRAIN
Uno de los primeros inquilinos del edificio fui yo, que trasladé allí mi estudio. Continuaba estando muy cerca de la oficina de Hussein, y seguí con mi tradición de tomar un café con él todas las mañanas. En este tiempo ocurrió algo que sería importantísimo para el desarrollo de mi estudio. Una mañana se presentó un amigo mio, Bahraini, acompañado de un empresario de Kuwait, Se hicieron las debidas presentaciones, el hombre de Kuwait resultó ser Ahmed Jarallah, un prominente periodista, autor, editor y jefe de algunos de los más importantes periódicos del Golfo, considerado como decano de la prensa de Kuwait y muy respetado en toda la región, donde entrevistaba a Reyes, Emires y Sultanes. Me contó que acababa de comprar una marina en la costa este de la isla, que contaba con un Club House, un taller para reparación de botes, y amarraderos para botes y yachts de diversas dimensiones. Su intención era construir allí el primer resort de Bahrain, que debía incluir bungalows de diversas dimensiones, pequeñas villas con piletas privadas, pileta para adultos, pileta para niños, un centro spa y una villa para él y otra para su hijo. El primer encuentro fue muy positivo, lo instruí sobre la operación de Intec en Italia y en Francia. El originalmente había planeado la contratación de un estudio americano o europeo, pero el hecho de tener yo mi estudio en la isla, y nuestro currículum, le resultaba de gran interés. Había entrevistado también a otros estudios presentes en Bahrein, pero sin ninguna conclusión. Continuaron algunas semanas de conversaciones, visitamos varias veces juntos el terreno, y finalmente firmamos el contrato. Un gran paso adelante, Intec era el estudio con encargos del primer shopping center y del primer resort, se abría una gran perspectiva.
Al mismo tiempo firme el contrato para la construcción de la segunda etapa del Yateem Center, que se completaría en dos años. Para Al Bander lo primero que hicimos fue un master plan que mostraba lo que sería el desarrollo completo del proyecto, que se implementaria en fases. El master plan incluyó un gran lago artificial que se dedicaría a competencias internacionales de esquí acuático ocupando terrenos adyacentes pero no de propiedad del resort, pero para el cual Jarallah hizo negociaciones de donación o venta con el Gobierno. Luego de una investigación exhaustiva del terreno, vi que era imposible mover de allí la gran cantidad de infraestructura existente, cañerías de petróleo, canerias de gas, grandes cables eléctricos, en fin, no era factible.
En este tiempo habíamos hecho ya amistad con un grupo muy internacional, Italianos, Ingleses, Griegos y Chipriotas, Hindúes y Pakistaníes, Bahrainis y Kuwaitis. Los íntimos eran Stephanos y Any Zachariades, Fatima de Túnez y Carlo Italiano, una pareja el Suizo y ella Italiana de Sicilia, una pareja de Franceses, otra pareja, el Libanes, ella Brasilera, otra de ambos Libaneses, una de Iraquíes, una Griega con un Bahraini, parejas de Bahrain, El idioma común era el inglés, tanto en el trabajo como en las relaciones sociales, e incluso en el trato diario con comerciantes y empleados. La vida social de Bahrain en los 80 era muy activa y animada, era un momento de boom económico, Bancos y Sociedades financieras organizaban cocktails, fiestas y reuniones, saliamos prácticamente todas las noches. En nuestro primer viaje a Arabia Saudita, invitados por el entonces Embajador Argentino en coincidencia con la visita del entonces Presidente Carlos Menem, conocimos a una pareja de diplomáticos Argentinos que trabajaban en la Embajada, Carlos Erauskin y su mujer Teresa Alonso, de quienes nos hicimos íntimos amigos, al punto que una de sus hijas, Cecilia, fue a estudiar a Bahrein y vivió un tiempo con nosotros y la consideramos la hija que no tuvimos.Carlos y Teresa nos visitaban muy frecuentemente en fines de semana.
Bahrain era uno de los únicos países del Golfo, junto con Omán, en el que los locales confraternizan y socializan con los grupos de extranjeros, éramos invitados a sus casas o palacios, y ellos asistían a nuestras reuniones. No había casi restaurantes, el más concurrido era uno que había diseñado yo con un mínimo presupuesto, se llamaba La Taberna, y tenía siempre un guitarrista que cantaba en vivo. Con uno de ellos, Pablo, establecimos una estrecha amistad y una feroz competencia de tenis, jugábamos todos los días. Esto cambiaría drásticamente años más tarde. Hasta el año 1986 Bahrain continuó siendo un país elitista, con nada de turismo, pero en ese año se inauguró el puente que lo unía con Arabia Saudita, y esto produjo un repentino y profundo cambio en la isla.
Para comprender lo que sucedió, hay que analizar la forma de vida de los dos países en ese momento. Bahrain, sociedad abierta, educada y acostumbrada al trato con extranjeros, libertad de cultos, lugares nocturnos, bares y night clubs, alcohol y mujeres solteras de diversas nacionalidades. Arabia Saudita, sociedad cerrada, país lleno de restricciones, mujeres que no podían trabajar, ni manejar, ni prácticamente hacerse ver en público. Los dos países, tan distintos y a solo 22 kilómetros de distancia, La apertura del puente causó una revolución, los Sauditas tomaron Bahrain por asalto, de pronto el Emirato era un destino turístico regional, Las Vegas estaba al otro lado del puente. Recuerdo el día de la apertura, era un fin de semana, hubo un descontrol, era el comienzo de un cambio profundo en la isla. Es interesante notar cómo fue modificándose el tipo de visitantes. Al comienzo, solo hombres solos en búsqueda de aventuras, mujeres y alcohol. Pero con el transcurso del tiempo, esto se fue modificando, se construyeron hoteles que no eran ya solamente los de 5 estrellas, también de 4, de 3 y de 2, se construyeron también nuevas estructuras comerciales, y comenzaron a llegar las familias. Bahrain se abrió, y su identidad cambió para siempre.
FORMULA 1
Años más tarde, en 2004, su vocación turística se consolidó cuando el Emirato firmó un contrato con la Fórmula 1, y se construyó el espléndido circuito de Shakhir, dominado por una torre VIP que albergaba lounges y restaurantes. La Formula 1 ha sido un pilar fundamental para el turismo y la economía de Bahrain, generando enormes beneficios económicos y abriendo el país al mundo entero.
Tuve la suerte de ser invitado dos años consecutivos a concurrir a la carrera Fueron invitaciones VIP, que daban acceso a la torre, visitas a los boxes, entrevistas con los corredores. Es fascinante cómo se mueve y organiza este circo de la F1. Viajan por todo el mundo para cada carrera con su propio personal, chefs, mozos y mozas, personal administrativo. La torre cuenta con tres niveles utilizables por el público, el de los lounges, con televisiones en todas partes, el de los restaurantes, también llenos de televisores, y la terraza. Todo rodeado por balcones que ofrecen vistas de todo el circuito. Empleados de la organización acompañan a visitar los boxes y conocer a los pilotos. La invitación incluía el ingreso para los tres días de actividad, Viernes de pruebas, Sábado de clasificación y Domingo de carrera. Comidas y tragos están a disposición durante toda la jornada. En una de las carreras, tuve la felicidad de que el Viernes de pruebas asistiera mi suegra, Alice, acompañada por Cristina.
Mientras tanto, el estudio comenzó a firmar contratos para el diseño y dirección técnica de casas particulares.Tuvimos varias sedes, la primera arriba de la oficina de Hussein Yateem, en pleno centro, a la entrada al Suk. Terminada la primera etapa, y por varios años, instale el estudio en el edificio de oficinas que era parte del Yateem Centre Los proyectos típicos eran de un promedio de 1000 m2, con ubicaciones en terrenos de dimensiones muy variables. Uno de los primeros encargos fue para una gran casa de tres plantas, en frente al mar en un terreno difícil, largo y angosto, entre medianeras. la primera que fue construida del lado del mar abierto de un vasto proyecto edilicio, que consiste en una pequeña ciudad construida en una isla artificial llamada Amwaj. Esa casa fue muy especial, fue publicada en varias revistas especializadas, y le dio al estudio una gran apertura para el diseño de unidades residenciales y diseñamos un gran número de ellas, casi todas del mismo estilo, volúmenes puros y articulados,en general blancos, buscando siempre generar áreas de luz y de sombra, interiores muy estudiados, tanto desde el punto de vista funcional como el de el interés de los espacios en lo que éramos obsesivos. Todas las casas Intec, y son muchas, se distinguen por su diseño, que muy bien se adapta a la arquitectura local, también blanca, también de volúmenes puros pero con muchos detalles que generan interesantes juegos de sombras. Estos detalles nacieron de necesidades provocadas por factores climáticos Por ejemplo los parapetos de las terrazas son dos planos ligeramente desplazados, dejando una rendija entre ellos, con el objeto de acelerar la velocidad del viento o de la brisa, y refrescar mínimamente las terrazas en las que generalmente dormían. La mayoría de las casas locales tenían lo que se llama torres del viento que funcionan como elementos de refrigeración pasiva. Estas torres, perforadas en su parte alta, captan el viento y lo introducen en los interiores, al mismo tiempo que expulsan por diferencia de presión el aire caliente acumulado en las habitaciones. Estas torres son de origen persa, conocidas como Badjir en Irán.
Una de las casas Intec es muy particular, nuestro cliente conocía bien la arquitectura que hacíamos, pero me pidió que su casa fuera reconocida como de Intec, pero con detalles de la arquitectura marroqui. Este pedido despertó en mí gran interés. Las casas de Marrueco son espléndidas, y tienen elementos muy interesantes. Primero que todo hay una especial interacción entre espacios externos y espacios internos. La aproximación al cuerpo principal de la casa está tamizada por espacios diseñados que cuentan con agua y plantas. Grandes domos de ladrillo son parte característica de su arquitectura, como la presencia de patios interiores y fuentes. Destaca el uso de azulejos especiales llamados “zellige”, de fuerte color que confiere una especial frescura a los espacios internos. Las casas marroquíes se distinguen también por sus detalles ornamentales.
Cuando conceptualice este proyecto, tuve en cuenta todos estos elementos y trate de usarlos dentro de un contexto de arquitectura más contemporánea para que prevaleciera la marca Intec. Algo muy importante fue también el hecho de que los clientes, que eran también amigos nuestros y con quienes socializamos en muchas reuniones, conocían una empresa en Beirut que compraba antiguas construcciones, las demolia, y vendía piezas y elementos especiales conservados tras la demolición. Organizaron un viaje a Beirut para visitar esta empresa y ver que podíamos encontrar para el proyecto. Cuando viajamos, yo ya les había presentado la idea principal, y podía identificar elementos que pudieran ser incorporados al proyecto. La visita a esta empresa fue interesantísima, era impresionante la colección de elementos que tenían, en muchos casos abandonados en algún rincón del enorme galpón y patios donde los almacenaban. Lo primero que me llamó la atención fueron unas enormes columnas de piedra labrada, de un diámetro de aproximadamente 80 cm y muy altas. También encontré interesantes parapetos de balcones en mármol tallado y marcos trabajados en estuco. Las columnas las hice cortar, dos las usaría a la entrada a un patio intermedio entre el exterior y la entrada a la casa, quedó una parte que hice cortar en dos y las use como bases para mesas en un jardín. Todo el resto fue utilizado en distintas partes de la casa. De Marruecos ordene una gran cantidad de zellige para utilizarlo en un espacio interno con una fuente también ordenada de Marrueco. Además arregle para que viajaran a Bahrain obreros especializados en la construcción de domos de ladrillos que instalan sin ningún tipo de mezcla. La casa quedó como queríamos, sello Intec, detalles marroquíes.
Hice amistad con un importantísimo personaje de la isla, su nombre Mohamed Kanoo, representante de Lexus, Toyota y McLaren, y de muchos proyectos inmobiliarios. Resultó ser mi segundo mejor cliente y amigo, le dio al estudio una considerable cantidad de trabajo. Para él diseñamos una gran casa, un barrio cerrado, Oasis, compuesto de un edificio de departamentos de 100 m de largo y cinco pisos, unido a un grupo de viejos edificios de dos pisos que fueron totalmente reestructurados, todo rodeado de palmeras y plantas de varios tipos.Tanto el edificio como las casas estuvieron siempre alquilados y había una larga lista de espera cuando algo se desocupaba. En este proyecto utilice la idea de ventilación natural tan usada en el golfo. Todo el espacio central que alberga las circulaciones y escaleras, tenia aperturas en sus costados, y también proyectamos aperturas en la parte superior de este espacio, creando un flujo de ventilación notable. La idea fue eficaz e interesante, pero no exenta de problemas, como la entrada de arena en días de fuerte viento, que me obligó a inventar un tipo de filtros con tejidos especiales en esas aperturas.Mohamed también nos encargó el diseño de los showrooms de Toyota, Lexus y McLaren.Fue una gran experiencia trabajar con japoneses e Ingleses en estos proyectos. Muy metódicos y detallistas los japoneses, diría casi obsesivos, más pragmáticos pero supereficientes los ingleses.
Llegó el encargo para diseñar nuestro segundo Shopping Centre, se llamó The Walk, propusimos una serie de volúmenes de formas muy dinámicas para los negocios, restaurantes, cafés, y una enorme estructura con forma de carpa que cubría el mall que conectaba todos los volúmenes, todo con ventilaciones naturales inducidas por estrechas aperturas entre los negocios, sólo los volúmenes tenían aire acondicionado. Salas de cine completaban el conjunto, el proyecto tuvo comentarios muy positivos de público y prensa especializada.