En estos años sucedió algo que daría un nuevo giro a mi trabajo y a mi vida. Visitó Bahrain un Egipcio, dueño de un hotel en el Cairo y también de una agencia de viajes. Estando sentado con un gran amigo mío Libanes, Director de Cathay Pacific, la aerolínea de Hong Kong, tomando un café en el Coffee Shop que habíamos diseñado en el pequeño centro comercial del Sheraton Hotel, el Egipcio le comenta a mi amigo Albert Manuk que le gustaba mucho el lugar, que lo encontraba que había sido diseñado con una onda particular. Albert le contó que el proyecto era de su amigo arquitecto Argentino, quien tenía su estudio muy cerca de allí, y también le dice que me invitaría a unirme a ellos si estaba disponible.
Me llamo, en cinco minutos estaba sentado con ellos, y el Egipcio me cuenta que estaba por hacer reformas en su hotel, y que me invitaba a visitarlo en el Cairo si estaba interesado en ese proyecto. Acepté su invitación, y después de unas semanas organizamos el viaje. Me envió el pasaje, me busco en el aeropuerto, y me instalo en su hotel que se llamaba Green Pyramids. Estaba situado cerca de las pirámides, y tenía un lobby, un Coffee Shop, un Restaurante, un bar y las habitaciones. Me mostró todo el hotel, y comencé a trabajar con él en las reformas que tenía en mente. Una noche organizó una gran fiesta en el hotel, estaba muy relacionado con la alta sociedad y empresariado de la ciudad, y la fiesta estuvo muy bien concurrida. Había música en vivo y belly dancers, bailarinas del vientre. Cuando la fiesta estaba avanzada, se acercó a mi mesa un hombre de negocios del Cairo, su nombre Salah Diab, quien me dijo que había escuchado hablar sobre mi trabajo en Bahrain, y sin ningún pudor me comentó que era propietario del mejor terreno residencial del Cairo y quería construir la casa más importante de la ciudad. Charlamos un rato, y me invitó a ir al día siguiente a visitar su terreno y hablar sobre su proyecto. acepté por supuesto la invitación, pero sin demasiadas expectativas,, había escuchado hablar mucho sobre la impuntualidad y ligereza de los locales en este tipo de situaciones, el ambiente era ruidoso y festivo, las bailarinas no paraban, era tarde y se había comido y bebido en cantidad. No tenia idea de la importancia de lo que estaba sucediendo, de lo que ese exotico personaje significaria para mí en el futuro,
Pero Salah me sorprendió, a la mañana siguiente llegó al lugar de la cita, un Hilton sobre el Nilo, en su Mercedes, acompañado por su mujer y su madre. Manejo siguiendo el río, anduvimos aproximadamente 20 minutos, y comenzó a internarse en una serie de pequeños pueblos agrícolas y perdimos la vista del río, pero de golpe apareció de nuevo, y me dijo que estábamos en el terreno. Estábamos muy cerca del centro, el lugar se llamaba Manial Sheha, al otro lado del río estaba Maadi, un importante barrio residencial de la ciudad, con acceso al Nilo y una combinación de edificios altos y unidades residenciales, con gran presencia de extranjeros por la ubicación en la zona de varias embajadas. Pero Manial Sheha no tenía nada de residencial, era una zona agrícola y poco desarrollada. Recorrimos lo que me dijo ser su terreno, tiene 100 metros de frente sobre el río, y unos 400 metros de profundidad. Al lado del suyo, había otro terreno que había comprado para su tío y socio de la empresa que les pertenecía llamada Pico, con intereses en petróleo y gas y también en agricultura. Salah fue un pionero en el desarrollo edilicio de esa área que se convirtió después de pocos años en una de las zonas residenciales más importantes de la ciudad. Quería construir allí una gran mansión para su familia, y otra al lado que estaría dividida en cuatro unidades para su tío y las familias de sus dos hijas y su hijo.
Recorrimos todo el terreno, hablamos mucho sobre su proyecto, y me invitó a prepararle una propuesta que se sumaría a muchas otras, sin ningún compromiso económico. Sobre este tipo de invitaciones ya tenía experiencia, el proyecto era de gran importancia, acepté sin dilaciones. Estuve unos días más en el Cairo, completé lo que quería hacer en el Hotel, regresé a Bahrein y nos pusimos de lleno a trabajar en una idea. Regresé al Cairo después de dos meses, había organizado ya una reunión para la presentación de la idea. De acuerdo al detallado programa de necesidades del proyecto, la casa sería enorme, y uno de los requerimientos era que todos los dormitorios y ambientes principales miraran al río. El volumen principal de las propiedad, que contenía gran zona de acceso, living, gran comedor, y una gran suite en la planta baja. Master suite con dos baños y dos vestidores, más cuatro suites para los tres hijos y una para huéspedes en el primer piso. Cocina principal, cocina secundaria, salón de desayunos, zona de TV, depósitos, garaje para diez autos en un subsuelo, zona de estacionamiento para visitantes. Todo esto estaría complementado por un segundo edificio que contendrá un Majlis o gran living, una zona de TV, comedor, cocina, estudio. Todo esto resultaba en un total de aproximadamente 3000 m2.
La presentación la hice en las oficinas de Pico, estaban presentes Salah, Nini su mujer, y la madre de Salah quien vivía con ellos. Fue muy bien recibida, y a partir de allí todo fue una larga negociación para fijar los honorarios del proyecto, la modalidad de la dirección técnica y de mi presencia durante la construcción. En este viaje conocí a un joven arquitecto, cercano a la familia Diab, quien tenía un estudio que se ocupaba de proyectos de arquitectura completos, que incluian diseño estructural y también electromecánico, Pensé en la conveniencia de hacer todo lo relativo al proyecto de arquitectura en Bahrein, y el resto en el Cairo, para lo cual inicie negociaciones con Medhat Abdallah, el joven arquitecto egipcio. Llegamos a un acuerdo, y asi se organizó el proyecto, que llevó varios meses, a los que se sumaron los necesarios para las presentaciones a las autoridades para los varios permisos.
La obra comenzó, el terreno era mágico, desde el mismo se veían las aguas del Nilo, las embarcaciones que lo navegaban, los edificios de Maadi. La construcción duraría años, había una legión de obreros y capataces, algunas partes como la majestuosa escalera de doble rampas semicirculares llevo mucho más tiempo del previsto, durante mis visitas tuve que ordenar rehacer partes ya terminadas, todo lo que eran detalles especiales debían ser explicados y seguidos muy de cerca. A un cierto punto, Nini, conciente de la dimensión del proyecto y de la necesidad de coordinar tantas cosas, me dijo que quería terminar el área de su suite y todo lo que la complementaba para mudarse a la propiedad y seguir más de cerca todo lo que pasaba. Así hicimos, se aceleraron los trabajos de esa area, y Nini se mudo a la obra, rodeada de cantidades de obreros, capataces, carpinteros, herreros y carpinteros.
Salah Diab era un hombre muy importante en el Cairo, y tenía un núcleo de amigos que también lo eran. Me invitaba siempre que estaba en la ciudad a reuniones y comidas en su gran departamento frente al Nilo. En una de estas reuniones conocí a Ebrahim Nafie, editor del más grande periodico egipcio, El Ahram. Me contó que tenía un gran terreno sobre la colina del lado oeste de la ruta que sale del Cairo hacia Alejandría, y que tenía la idea de construir allí dos grandes casas, una para él y su mujer, la otra para su hijo Ahmed y su familia. También me reunía mucho con el tío de Salah, sus hijos y sus familias, y hablábamos y tratábamos de completar el programa de necesidades para su proyecto, al lado del de Salah. Tenía mi lugar de trabajo en el estudio de Medhat, con quien establecí una estrecha amistad, a pesar de la diferencia de nuestras edades, El estaba siempre conmigo durante toda la duración de mis visitas, y socializamos juntos.
Aquí hago un paréntesis para contar una historia sobre mi experiencia egipcia. Resulta que había un actor de cine y tv egipcio, cuya fama se extendía a todos los países árabes, su nombre es Hussein Fahmy, con quien yo tenía un gran parecido. Ya habían ocurrido varios episodios divertidos antes del comienzo de mis viajes al Cairo en Bahrain. El primero fue un dia que almorzabamos con Cristina en un restaurante, y un grupo de chicas de colegio se acercó a nosotros pidiéndome que les firmara un autógrafo. Hablamos con ellas tratando de entender lo que sucedía, y nos contaron que me habían confundido con el actor, Sucedió de nuevo en una recepción en la Embajada de Arabia Saudita. Estábamos tomando un trago con Cristina y otras dos personas, y un grupo de tres hombres, muy elegantes en sus atuendos árabes, se acercó al grupo y los tres me dieron la mano. Trataron de establecer una conversación en arabe, respondí en inglés, y allí se dieron cuenta del error. De nuevo me habían confundido. Sucedieron varios episodios de este tipo, buscamos en tv al personaje, y nos dimos cuenta de que efectivamente había un cierto parecido. En el Cairo, estos episodios sucedian a diario, Methad muchas veces les seguía la corriente y se divertía con las confusiones. Como él y sus amigos conocían al actor, una noche organizaron para salir a comer juntos a un restaurante con música en vivo. Éramos un grupo de 8 o 9, que incluía a Hussain y su hermano Mustafa, entramos y caminamos al frente Hussein y yo y él me hizo notar las expresiones de la gente mientras avanzabamos. Eldirector de la banda detuvo la música y agradeció a Husain su presencia en el lugar Fue muy entretenido, Hussein resultó ser un personaje muy simpático, y terminamos riendo de las situaciones que se creaban. Durante los años que trabajé en Egipto sucedieron tantas cosas parecidas e igualmente divertidas.
El proyecto con Ebrahim Nafie se materializó, tuve varias reuniones con toda la familia y comenzamos. Hice los mismos arreglos con Medhat, comenzamos a construir, y de golpe me encontraba con dos proyectos muy importantes en marcha. Nafie era un personaje muy cercano al entonces presidente de Egipto, Hosni Mubarak, estaba siempre rodeado de guardaespaldas, el acceso a su casa estaba sumamente controlado, Aparte de nuestras reuniones de trabajo, nos encontrábamos mucho con el y su hijo Ahmed en las tantas reuniones sociales. Su proyecto fue muy complicado, el terreno estaba lleno de desniveles, se hicieron excavaciones que me hacían pensar que estamos construyendo una estación de subterráneo.
Siempre a través de Salah, conocí a un empresario de Alejandría, quien vivia en una gran mansión de esa ciudad, que quería renovar con algunos requerimientos que habían resultado muy difíciles en algunos intentos realizados con anterioridad. Fuimos a visitarlo con Medhat, la recorrimos de arriba abajo, y nos sentamos a tomar el té y hablar sobre el proyecto. Mientras la recorriamos, había tenido una idea que era muy radical pero podía funcionar, se la explique, la analizamos desde varios puntos de vista, y pensó que era algo viable, En realidad era un cambio muy importante, porque había que modificar totalmente el acceso a la casa, ubicándolo en el lado contrario, ya que el parque se abría a otra calle. Como resultado de la reunión, se me pidió presentar una oferta económica para el proyecto, cosa que hice días después y el contrato se firmó.
Mientras tanto se terminó el proyecto de la casa sobre el Nilo, y fue visitada por tanta gente, desde el Presidente para abajo, a Salah y su mujer les encantaba recibir, organizaban grandes cenas y fiestas, y la casa comenzó a ser llamada the White House. Los Diab me invitaban a alojarme en la casa siempre que iba al Cairo, y con ellos pase algunos momentos inolvidables, cuando algunas tardes nos sentábamos en la terraza a tomar el té, y Salah pedía que soltaran los caballos, los cuales irrumpian en el gran terreno cubierto de pasto entre la casa y el Nilo, galopando como si estuvieran bailando.
El dia que visitamos el terreno por primera vez con la familia Diab, demoramos 20 o 25 minutos desde el centro. Muchos años más tarde fuimos invitados por los Diab al casamiento de su hija más chica que se celebraba en la casa. Partimos desde un hotel situado muy cerca del lugar donde nos encontramos para esa primera visita, y esta vez demoramos más de 2 horas en llegar!! Descubrí que para Salah el viaje a su oficina, también sobre el Nilo, se habia convertido en un serio problema, el viaje era larguísimo, por lo que había construido un pequeño muelle en un costado del jardín, y otro frente al edificio en que estaba su oficina. El viaje lo hacía ahora en lancha, pocos minutos de un punto al otro!!
Durante muchos años pasé parte de mi tiempo en Egipto. Una vez se presentó la oportunidad de tratar un proyecto turístico en el sur del Mar Rojo en la costa Egipcia, El grupo incluía a varios de mis amigos clientes egipcios y varios potenciales inversores extranjeros, principalmente del Golfo. Se organizó un viaje a Marsa Alam. Forme parte de la comitiva, estuvimos allí dos días recorriendo playas y lugares, Se decidió que la vuelta al Cairo se haría en dos etapas, la primera pernoctando en el Hilton de Taba, que se asoma al Golfo de Aqaba, después de visitar el monasterio de Santa Catalina en Sinai que era uno de los mas antiguos habitados, y había sido declarado patrimonio de la humanidad. Es allí donde está la montaña donde Moisés recibió los Diez Mandamientos. Es considerado un lugar sagrado para las tres religiones abrahamicas, cristianismo, judaismo e islam. Es una construcción fortificada, enmarcada por tres imponentes montañas. Santa Catalina fue una joven mártir de Alejandría.
El Monasterio conserva casi todos los materiales originales, todo data de los años 500.Llegamos tarde al Hilton, y cenamos allí Durante la cena me enteré que estábamos a poquísima distancia de la frontera con Israel, que daba a una ciudad portuaria y turística llamada Eilat. Decidí visitarla y caminar hasta el puesto fronterizo, custodiado en su totalidad por soldados mujeres. Pedí sellar la visa de entrada en un papel separado del pasaporte, para evitar problemas en mis visitas a países del Golfo a lo que accedieron, era una práctica común en esa época.. Me encontré con una vibrante ciudad portuaria, colorida y pujante Era de noche, habia muchisimos locales llenos de gente, restaurantes, bares, night clubs. Conversé con varias personas que hablaban un inglés perfecto, el ambiente era agradable y distendido. Al día siguiente regresamos al Cairo, había pasado unos días intensos e interesantes pero el proyecto en Marsa Alam no prosperó.